
Paisaje de seres,
cuerpos invisibles,
mentes atrofiadas,
el diario vivir de la NADA.
La costumbre asesina el sentimiento,
la imaginación es doblegada por el tiempo.
Transitan ideas y pensamientos
por la calle esteril de una ciudad ajena,
donde la gente NO es gente
y la visión del sueño,
sólo es el fruto de un deseo ferviente
que NUNCA pudo ser real.
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